DESCUBRIR el exacto nacimiento del Níger, el llamado río de los ríos en la lengua bereber, fue algo más que un reto para los primeros exploradores europeos. Algunos lo pagaron incluso con su propia vida.

Su imprevisible dirección de oeste a este, dirigiéndose hacia el desierto, para después girar y dirigirse hacia el océano Atlántico, fue el enigma que con tanto empeño quisieron desenmascarar los "descubridores" europeos. Su trazado en curva atraviesa más de 1.700 kilómetros de Mali.

Y es su extraña dirección hacia el desierto lo que ha marcado su destino. Trasladar las mercancías que atravesaban el desierto hacia el mar.

El ir y venir de las caravanas de camellos, han hecho el río la principal arteria que da vida a las tierras del sahel (las orillas del desierto). Aunque el Níger es siempre el mismo, durante el periodo de lluvias sufre una increíble transformación y su caudal experimenta un crecimiento espectacular. Su escaso desnivel, de apenas dos metros en 700 kilómetros, origina un delta interior que se extiende desde Mopti hasta el lago Debo, y llega a inundar unos 30.000 km2 de terreno, suceso que da origen a una excepcional riqueza faunística. El Níger se convierte en una auténtica reserva natural con hipopótamos, hienas, diversas especies de peces, pero, sobre todo, con una increíble variedad de aves que se dan cita en sus humedales haciendo de la zona un paraíso de observación ornitológica.

Para vosotros, viajeros y curiosos, observa la lenta cadencia de su corriente, o mejor, descubrirla navegando en una de sus deslizantes pinazas y disfrutar de la cálida acogida de los poblados de sus orillas, os harán testigos silenciosos de las más variopintas escenas, para ellos cotidianas, que se suceden a lo largo de su curso. Muchas de las cuales han permanecido invariables desde hace siglos.


volver