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El etnoturismo constituye la auténtica razón
de ser de un viaje a Mali. En este país coexisten
25 etnias diferenciadas, las cuales se ubican, en base
a la notable diferenciación geográfica
del país, en la práctica totalidad de
sus áreas más notables: sahel, desierto
y valle del río Níger.
Todas estas características, sumadas ala accesibilidad
a todos los rincones de Mali, bien por vía terrestre,
aérea o fluvial, permiten afirmar que en muy
pocos lugares de África se dispone de una posibilidad
tan amplia para conocer, visitar e incluso convivir
con tantas tribus distintas.
Esta riqueza étnica, que convierte por derecho
propio a Mali en un crisol de pueblos y tradiciones,
permite a las agencias profesionales la puesta en práctica
del etnoturismo como opción principal de un periplo
por estas tierras, en las que, durante un circuaito
convencional, se puede conocer y entrar en contacto
con representantes de las tribus bambara, bozo, peul
(fulani), songhai, tuareg, bella, y un largo etcétera.
A solo cinco horas de vuelo de Europa y con un patrimonio
cultural tan extraordinario, Mali se presenta como un
destino privilegiado para la organización de
viajes de incentivos, ofreciendo varias posibilidades
para realizar actividades en grupo, tales como excursiones
por el acantilado de los enigmáticos dogones,
en canoas locales por las lentas corrientes del río
Níger, en camello o en 4x4 rumbo a Tombuctú
-puerta del Sáhara- o bien actividades colectivas
por la sabana en mountain bike; todo esto disfrutando
de danzas rituales de los diferentes grupos étnicos:
tuareg, dogón, peul, bambara, etc.

Para aquellos viajeros interesados en efectuar trayectos
a pie, la Falla de Bandiagara se erige en el destino
idóneo en Mali para la práctica del senderismo.
A lo largo de sus 200 km., este accidente geográfico
que define el país Dogón cuenta con varias
rutas de acceso que permiten visitar distintos sectores
y poblados.
El senderismo puede realizarse a modo de excursión,
partiendo y regresando desde un mismo campamento, o
pernoctando en aldeas diferentes cada noche.
De una u otra forma, constituye un ejercicio ideal para
descubrir la inmensa belleza paisajística de
la escarpadura, así como su riqueza geológica
y, sobre todo, étnica, pues no hay modo más
adecuado para conocer al pueblo dogón que convivir
con él.
Carente de requerimientos especiales en cuanto a equipamiento
y forma física, el senderismo por los poblados
del país Dogón es una de las actividades
más genuinas y alabadas por todos los viajeros
que la ponen en práctica.
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